Un inicio de semana de terror se vivió en la hermana república de Colombia. La mañana de este lunes, un violento movimiento telúrico de magnitud 7.4 estremeció con fuerza gran parte del territorio neogranadino, dejando a su paso un lamentable y doloroso saldo preliminar de más de un centenar de personas fallecidas, múltiples heridos y cuantiosos daños materiales que mantienen en vilo a la nación.
De acuerdo con el informe oficial emitido por el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el fenómeno natural se registró exactamente a las 7:34 de la mañana. El epicentro fue localizado en el municipio de San José del Palmar, perteneciente al departamento del Chocó, registrando una profundidad de 96 kilómetros. La fuerte y prolongada sacudida se sintió con especial intensidad en ciudades principales como Cali, Pereira, Manizales y la capital, Bogotá, provocando escenas de profundo pánico, desesperación y masivas evacuaciones de edificaciones.
Hasta el momento se el Gobierno de Colombia contabiliza un centenar de fallecidos.
Las cifras que llegan desde los despachos oficiales son desgarradoras. Durante una alocución transmitida al país, el Gobierno nacional confirmó que 132 personas murieron, 570 resultaron heridas y 32 ciudades permanecen en alerta roja debido al impacto del temblor. Pese a la rigidez de estos primeros números, las autoridades civiles y militares fueron enfáticas al advertir que la cantidad de víctimas fatales podría elevarse de forma dramática en las próximas horas. Esto, debido a que los cuerpos de bomberos y rescatistas apenas están logrando abrirse paso hacia las localidades de difícil acceso y entre las montañas de escombros de las estructuras colapsadas.
La situación más crítica y alarmante se concentra actualmente en la región del Eje Cafetero y en el Valle del Cauca. Reportes de última hora señalan el desplome total de varias edificaciones en Pereira, donde se presume hay personas atrapadas bajo las losas de concreto. Asimismo, en Manizales, la emblemática e histórica Catedral sufrió daños estructurales severos en su arquitectura. Mientras tanto, en la ciudad de Cali se ordenó el desalojo inmediato de varios hospitales de manera preventiva, tras registrarse fracturas en paredes y fallas críticas en las redes de servicios públicos esenciales.
El conteo preliminar de la infraestructura afectada ya supera las 1.500 viviendas con averías graves, decenas de escuelas y centros médicos golpeados, además de unos 60 edificios con pérdidas estructurales totales o parciales.
Terminales aereos cerrados para garantizar elñ despliegue de socorro.
Ante la magnitud del desastre, la Aeronáutica Civil tomó la determinación de suspender temporalmente los vuelos y operaciones aéreas en siete terminales de las regiones afectadas. Entre los aeropuertos que permanecen cerrados bajo estricta revisión técnica de pistas y torres de control se encuentran el Matecaña de Pereira, La Nubia de Manizales, El Edén de Armenia y el Alfonso Bonilla Aragón de Cali.
Los comités de Gestión del Riesgo en todos los niveles se declararon en alerta máxima institucional. Comisiones mixtas de la Defensa Civil, Cruz Roja Colombiana y delegaciones de bomberos de diversos departamentos ya se desplazan en caravana hacia las zonas cero en el Chocó y el Eje Cafetero para apuntalar las labores de búsqueda y salvamento.
Por el momento, los expertos del Servicio Geológico Colombiano desestimaron cualquier tipo de alerta de tsunami para los pueblos de la costa del Pacífico. Los voceros oficiales hacen un llamado urgente a mantener la sensatez, no saturar las líneas telefónicas de emergencia y evaluar minuciosamente las fachadas de los hogares antes de intentar ingresar nuevamente. (Jlsa CNP N° 23957)