Los constantes bajones de tensión y las dos interrupciones totales del servicio eléctrico registradas este martes en gran parte del occidente del país incluyendo al estado Mérida reviven la peor pesadilla de los ciudadanos y desnudan la destrucción progresiva del sistema eléctrico nacional.
Comerciantes y familias denuncian que las fluctuaciones continúan quemando electrodomésticos y arruinando inventarios, mientras la indolencia oficial se hace sentir. Esta crisis no es un hecho aislado, sino el resultado directo de más de dos décadas de desinversión, corrupción y falta de mantenimiento preventivo bajo la gestión chavista, modelo que pulverizó la infraestructura energética que alguna vez tuvo Venezuela.
A pesar de los reclamos recurrentes para que se publique un cronograma transparente de racionamiento, el gobernador de Mérida y los demás funcionarios competentes se escudan en un silencio cómplice frente al colapso de los servicios públicos que golpea a la región. (Jlsa CNP N° 23957)