Mérida celebró con júbilo el 66° aniversario de la Consagración de su Catedral Basílica Menor

En un ambiente de profunda gratitud y fervor cristiano, la comunidad merideña conmemoró este martes el sexagésimo sexto aniversario de la Solemne Consagración y Dedicación de la Catedral Basílica Menor de la Inmaculada Concepción. La celebración, presidida por el Excelentísimo Monseñor Helizandro Terán Bermúdez, Arzobispo Metropolitano de Mérida, se convirtió en un testimonio de fe que unió la riqueza arquitectónica de la ciudad con la vitalidad espiritual de su pueblo.

La festividad, enmarcada en el Año de la Espiritualidad que vive la Arquidiócesis, contó con una masiva concurrencia de fieles y la organización de los movimientos de apostolado de la Parroquia El Sagrario, quienes colmaron el recinto sagrado para honrar este hito eclesial.

Piedras vivas de la Iglesia

Durante la homilía, Monseñor Helizandro Terán enfatizó que esta efeméride trasciende la estructura física del templo.

«La Catedral es el signo visible de la Iglesia viva, edificada con piedras escogidas y preciosas en Cristo, el Señor, quien es nuestra piedra angular. Cada vez que cruzamos sus puertas, entramos en comunión con Dios y recordamos que nosotros mismos somos las piedras vivas que conforman esta casa espiritual», expresó el prelado, evocando las enseñanzas del Apóstol Pedro.

Una gesta de unidad histórica

La construcción de la majestuosa catedral, realizada entre 1945 y 1960, fue recordada como una gesta heroica de unidad entre los sectores civiles y religiosos. Bajo el impulso del segundo Arzobispo de Mérida, Monseñor Acacio Chacón Guerra, y con el apoyo de autoridades, comerciantes y el aporte generoso del pueblo, se logró erigir este símbolo regional.

La historia registra que fue precisamente el 12 de mayo de 1960 cuando se realizó la histórica ceremonia de Consagración, presidida por aquel entonces por el Arzobispo Coadjutor, Monseñor José Humberto Quintero, quien poco después pasaría a la historia como el primer Cardenal de Venezuela.

Restauración y legado

Actualmente, la Arquidiócesis de Mérida celebra este jubileo en pleno proceso de restauración integral del templo. Estas labores no solo buscan preservar la estética de este monumento nacional, sino garantizar que la Catedral continúe siendo el faro espiritual y el corazón de la fe en la región andina.

Esta celebración reafirma el compromiso de la Iglesia merideña de mantener viva la herencia recibida, fortaleciendo el sentido de pertenencia hacia su sede episcopal, considerada por todos los fieles como su propia casa. (Jlsa CNP N° 23957)

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