La Unidad: Único camino hacia la reivindicación salarial

Por: José Jacquelino Vergara / Dirigente Sindical Magisterial

En un momento histórico donde la sociedad venezolana, y muy especialmente la merideña, atraviesa una de las crisis más agudas en materia de seguridad social y económica, la exigencia colectiva es clara: unión y lucha de calle. El objetivo que nos convoca a todos no es otro que el logro de un salario justo, un sueldo que devuelva la dignidad al hogar del trabajador y que sea el motor de reconstrucción de nuestra nación.

Sin embargo, resulta doloroso observar cómo, en medio de esta urgencia, asoman la apatía y el egoísmo en ciertos sectores. Algunos movimientos y gremios sindicales parecen haber olvidado que el enemigo es la miseria y la opresión, y no el compañero de lucha. Al realizar acciones aisladas o buscar protagonismos estériles, lo único que se logra es fragmentar la fuerza necesaria para doblegar la voluntad de quienes, por años, han oprimido a la masa trabajadora.

Venezuela no pide esfuerzos aislados; pide un bloque homogéneo.

La necesidad es única y transversal. El hambre no distingue entre el guardapolvo de un médico, la tiza de un docente, el escritorio de un administrativo o las herramientas de un obrero. Todos padecemos el mismo sistema que ha pulverizado el valor del esfuerzo humano. Por ello, la fragmentación es una traición a la esperanza del trabajador que sale a la calle con la fe puesta en sus dirigentes.

Hacemos un llamado enérgico y fraterno a esos liderazgos gremiales: es hora de deponer las agendas personales y los colores partidistas. El protagonismo individual solo sirve para alimentar el ego, mientras que la unidad sirve para alimentar a las familias venezolanas. Debemos entender, de una vez por todas, que en la unión está la verdadera fuerza.

Nuestra misión es levantar a este país, devolverle la grandeza que se merecen todos los venezolanos, tanto los que resisten desde adentro como aquellos que, con el corazón roto, tuvieron que partir, pero siguen pendientes de nuestra tierra.

No hay margen para la división. Si la lucha pierde contundencia por culpa de nuestras propias fracturas, seremos responsables ante la historia de prolongar esta agonía. Levantemos la voz con una sola dirección y un solo propósito. Que el eco de nuestras exigencias sea tan fuerte que no pueda ser ignorado por quienes detentan el poder.

Que no queden dudas: La Unidad es nuestro lema, y la justicia social nuestra meta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *