Los problemas sociales y políticos afectan nuestra economía

Port: José Miguel Monagas Uzcátegui 

La percepción sobre la economía venezolana ha sido muy variada a ojos de cada experto. Sin embargo, si se compara los mejores años de Venezuela, se puede apreciar que el país tiene una economía muy pequeña. Pudiéramos decir que hubo una ligera recuperación al cierre de agosto de 2022 cercana al 9% comparado al 2021. Si lo medimos con el 2013, sigue siendo una economía 70% más pequeña.

Los problemas sociales y políticos afectan nuestra economía, en los últimos años se han agravado de forma alarmante, toda vez que el acceso a los servicios públicos no es garantizado por un Estado que se ha convertido en su único prestador. Las constantes fallas en la electricidad, agua potable, telecomunicaciones, gas doméstico, transporte, combustible y vialidad afectan severamente los procesos productivos

Mérida ha sido zona de dificultad en el comercio, pero también sus hijos han dado muestras de atrevimiento y empeño de entrega, para alcanzar la punta de nuestra más alta montaña, en el nutrido silencio de alcanzar lo inaccesible.

La errada gestión de las políticas económicas, los bajos ingresos, la imposibilidad de los ciudadanos de acceder a créditos y la poca oferta de empleo formal, nos llevan a un mercado informal que cada día es mayor, la gente está por su cuenta propia porque no ha conseguido incorporarse al trabajo formal.

Indudablemente que la Universidad de Los Andes generó con su actividad un conjunto de efectos económicos que impactaron la competitividad y el desarrollo local, durante varias décadas sus servicios ejercieron mayor influencia sobre el ingreso y el empleo.

Los efectos multiplicadores del gasto universitario sumado a la corriente normal de gasto del conglomerado merideño, generaron un incremento en la actividad comercial y de servicios. A partir del año 2014, la capacidad del Estado venezolano para atender la demanda de la población viene cayendo de forma casi ininterrumpida. Nunca antes habíamos experimentado un proceso de deterioro tan acelerado en el aparato productivo en tan poco tiempo y nunca antes habíamos sufrido, como consumidores, una precarización tan dura de nuestra vida cotidiana.

El sector privado, mermado como está tras siete años de recesión, debe bregar con la voracidad fiscal por el aumento de los impuestos municipales, aunado a esto, las tasas impositivas que deben pagar los empresarios sobre sus ingresos brutos, además hay que sumar el Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF), todos estos factores han llevado a muchos comerciantes a pasar a la informalidad, lo que dificulta la recuperación económica. Abogamos por una cultura fiscal, de forma que se amplíe la base tributaria, no aumentando las tasas de recaudación, que es lo que viene ocurriendo.

Los gremios empresariales venimos manifestando desde hace varios años, que el Gobierno sólo no puede ni podrá con la crisis económica, dada su magnitud y profundidad. Se requiere que gobernantes, trabajadores y empresarios lleguemos a consensos básicos sobre las reformas que pueden contribuir a reactivar el aparato productivo en el corto plazo.

En ocasión de celebrarse en Mérida la 78º Asamblea Anual de Fedecámaras, entre otras conclusiones a las que allí se llegó, es que el modelo económico venezolano se agotó, tenemos que mirar al futuro, como vamos, tendremos algunas mejoras, pero pretender al ritmo que vamos recuperar la economía que fue de 300 mil millones dólares, con un PIB por habitante de 10 mil dólares, a una economía que está en 60 mil millones de dólares, se nos va a ir completamente una generación y tendría que ser un milagro económico de 25 años para poder lograrlo y por eso debemos cambiar la mentalidad, es el talento, la tecnología y el mundo digital lo que está desarrollando cambios disruptivos de paradigmas y nosotros no podemos quedarnos atrás.

*Presidente de la Cámara de Comercio e Industria del estado Mérida