El betancurismo me enseñó a ser carlosandrecista.

Por: Hector Alonso López

Conocer la historia es lo mejor de un ciudadano. Pero haberla vivido y hasta ser protagonista es una bendición.
Pertenezco a una generación muy lejana cronológicamente a la fundadora de la democracia. Léase generación del 28. Desde esos que lucharon y decían «hasta cuándo Gomez”. Toda esa historia de comienzos de siglo tuvo un común denominador y muy justo en el nombre y la trascendencia de Rómulo Betancourt.
Llegado a Caracas a finales de 1965 era un bisoño líder estudiantil y no imaginé entrar tan temprano a conocer tan a fondo la historia de la Venezuela del siglo XX. Comencé a manosear lo que mis hermanos mayores tanto hablaban sobre los documentos que eran indispensables para conocer el orígen de la militancia política que recién comenzaba. Tenía conciencia que era militante por tradición. Mi reto y la de los jóvenes como yo, era que para poder ser militantes por convicción y teníamos que beber en el llamado «Plan de Barranquilla» el documento que diseñaba el país que esa generación aspiraba. Un grupo de venezolanos con mucha idoneidad intelectual lo escribieron y se convirtió en una lección ideológica como requisito obligatorio para justificar su militancia en los ideales que se convertirían en el primer partido político de la Venezuela contemporánea: Acción Democrática. Ese partido de inmenso raigambre popular plasmó esos ideales en un compendio de tesis politica, ideológica y programática.
Entre esos documentos estaba el libro, tipo Biblia de la Política venezolana, la excelsa obra de Rómulo Betancourt . Que me llevo tiempo leela y comprenderla. pero me dejó su huella profunda.
Esos libros cayeron en mis manos y lograron con su lectura satisfacer esa ansiedad de saber por qué y para qué se lucha.
En medio de esa historia tan espectacular de mi país surge el conocimiento obligado de un líder de las características de Rómulo Betancourt. a secas para nuestro pueblo. O el hombre de la pipa. Muy adolescente confieso me gustaba escuchar a Radio Continente en un programa de las noche creo entre y 7 y 8 dirigido por Manuel Martínez «Manuel ”. Las emisoras de radio de la época entraban al aire o salían diciendo transmitimos desde Venezuela país democrático de América.
En ese programa entendía con más claridad quién era Rómulo. Llegar a escuchar mítines que eran retransmitidos con esa voz extraña e impactante del líder Rómulo. Muchos de esos discursos me erizaban y emocionaban. A ese hombre lo vi a los lejos cuando siendo Presidente pasaba en su caravana por la avenida 3 independencia de Mérida. Solo dije como lo decían los demás, lo vi, lo vi. Ciertamente era pueblo volcado a las calles para ver pasar a su Presidente democrático. Unos años después su figura se adueñó de mis recuerdos más imperecederos al ver por débil señal de TV en blanco y negro, los hechos ocurridos con el magnicidio de los próceres contra el Presidente de la República Rómulo Betancourt. Ese día en mi casa vi llorando a mis padres y eso me llevaba a mayor curiosidad sobre la historia de éste personaje. Que vivió para ser eterno.
La primera que vez le di la mano a Rómulo fue en un cine de Caracas llamado Metropolitano . En una foto que aún conservo y sin duda la mejor foto de mi vida, donde compartí presídium en un acto donde se proclamó la candidatura de Carlos Andrés Pérez en 1972 a Presidente de Venezuela.. En ese presídium estábamos Blanca de Pérez, Gonzalo Barrios, Rómulo Betancourt, Octavio Lepage y Carlos Andrés Pérez. Yo estuve al lado de ellos porque en la misma convención 19 de agosto de 1972 fuimos electo Carlos Andrés Pérez como candidato y yo como Secretario Juvrnil Nacional de AD. Pero la verdad es que estuve allí como me lo comentó algún día Carlos Andrés Pérez había que matizar, pues todos los del presídium me llevaban en edad un promedio de 30 años.
Después de ese evento me volví a encontrar con Rómulo en el acto de inicio de la campaña de CAP en Barcelona en estado Anzoátegui en una inmensa explanada cerca de los bomberos. Fue impactante oír personalmente cuando aquella voz ronca dijo: Compañeras y compañeros. Creo que aún retumban los aplausos a rabiar de aquella impresionante multitud.
Después lo vi en visitas muy especiales que el CEN de AD realizó a Pacairigua su casa. Casa por cierto, fue un regalo de toda la militancia de AD a su fundador. Todos dimos nuestro aporte. Allí vivió. Hoy es la sede de la Fundación Rómulo Betancourt que dirige magistralmente su hija Virginia, que procura mantener el ideario y legado político y personal de Rómulo Betancourt. Esa casa, ya es un patrimonio de la nación.
En 1975 invitamos al Presidente Rómulo Betancourt a ser uno de los ilustres oradores del Pleno Juvenil Nacional que realizamos en el parque central y se convirtió en el acto político de mayor duración que se registrara en la historia de AD. Este evento duró una semana y fue clausurado por Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez Presidente de la República después de haber pasado como oradores todos los miembros del CEN y todo el gabinete de CAP.
Cuando CAP fue por primera vez candidato a candidato y compitió con Reinaldo Leandro Mora fui testigo de un hecho interesante ocurrido previo a la elección. CAP decía: ”si Rómulo quiere ser candidato lo será”. Rómulo vivía en Berna. CAP lo visitaba con alguna frecuencia. Y cercana la elección me confesó CAP que Rómulo y él habían acordado que el uso de su nombre solo sería para garantizar y contener la unidad del partido que viva aún la amarga experiencia de la división con Prieto que desemboca en la mas dura y dramática división que llevo a AD a perder en 1968.
Esta breve reseña la hago con motivo del aniversario del nacimiento del padre de la democracia y me hace sentir muy orgulloso.
No hubiera querido dejar esta reseña sin tratar tratar un capítulo que nos hizo protagonistas públicos a Rómulo y a mí. No es una historia cualquiera por eso quiero escribirla como un capítulo especial de mi vida política y dónde nos involucrarnos el ex Presidente de la República y padre de la democracia y líder indiscutible a AD don Rómulo Betancourt. De esta historia que escribiré muy pronto son testigos de excepción Rafael Quiroz un gran amigo hoy experto petrolero, y Jorge Ramos Guerra un honorable y acucioso investigador de nuestra historia.
La última vez que ví a Rómulo fue en un estudio de TV en Venevisión donde se grababa el mensaje del CEN con motivo del aniversario del partido. Además con afecto y con recíproco y respetuoso saludo me dijo: como estás «López» la manera como siempre lo hizo. Ahora entenderán porque yo aprendí a distinguir entre un líder idiologo como Rómulo Betancourt y un líder táctico como Carlos Andrés Pérez y ambos se compenetraron y complementaron. Muchos llegaron a pensar que CAP fue el hijo de Rómulo y tenían razón. Por eso, soy carlosandrecista por haber sido betancurista.