Al Filo de La Verdad-Sangre joven pide Venezuela

Giovanni Cegarra CNP. 2229

El país en la ya añeja coyuntura socio económica política que viene aguantando, a lo que se le sumó lo pandémico, sigue transitando un camino en el que no se vislumbra, una buena luz, que conlleve a tomar el rumbo deseado por todos; una ruta super difícil, por mucho que quieran decir lo contrario, sin pretender negar el esfuerzo que hacen para salir adelante, por lo que no tiene razón de ser, que algunos dirigentes, caducos ya algunos, pertenecientes a los grupos que aún tienen vida política en el país, con este panorama, desde ya, se enfrasquen en una verdadera pelea de cocineras, por lograr la nominación candidatural a la presidencia del país.

No se pretende desconocer que no tengan el derecho a aspirar pero en honor a la verdad, esos que viven y conviven de la política y de sus partidos, se la han comido buena, les sobra tiempo para definir la codiciada postulación, que se disputan en un ataja perro que deja a la vista, las ansias de poder que les invade en sus humanidades, dejando de lado, la realidad del país, que requiere de mayor atención.

Observando y escuchando la palabrería que se gastan, hoy día, en crisis y pandemia, quienes se pelean “la candidatura única” para la presidencia de la República, da risa, siempre con su mismo discursito y posición, no hay entre ellos, un dirigente que valga, ni siquiera sangre joven, que es lo que necesita este país;  los vejucos políticos no quieren “soltar el coroto”, no se ofenda alguno por ahí y sí cae en ello, pues nada, el que no sabe comer ají se pica, pero Venezuela, quieran o no reconocerlo, requiere, necesita, urge, de sangre joven, nuevas ideas y forma de gobernar, para que podamos tener, la Venezuela que tuvimos y dejaron perder.

Nuestro país, canso está de la práctica de la vieja política, no les ha funcionado para nada, al contrario, lo llevó al declive en que está, sin exagerar, por lo que los ya eternos dirigentes políticos, buen tiempo tienen para hacerse un exhaustivo examen de conciencia, pensar, reconocer, que su tiempo ya pasó, caducó, en sus propias narices y en sus efectos entender, que nuestra Venezuela clama por sangre joven y punto.