Punto Crítico MB: Jorge Rodríguez: ¿Supéralo, perdónanos y vente… pero qué hacemos con la muerte de Víctor Quero?

Por Mario Beroes

Víctor Hugo Quero Navas era un simple buhonero de 51 años; un venezolano común y corriente, que como todos, golpeado por la enorme crisis económica a que nos somete este narcorégimen, se “rebuscaba” vendiendo ropa y otros enseres en el Mercado de la Hoyada, ubicado en el centro de Caracas.

Quero Navas fue detenido en enero de 2025 por funcionarios encapuchados de la DGCIM, en los alrededores de la Plaza Venezuela. Las causas de su muerte según el parte oficial fueron: hemorragia digestiva superior y cuadro febril agudo.

16 meses de desaparición forzada, es decir 487 días tuvo que padecer su madre, Carmen Teresa Navas, de 82 años, para que de la manera más vil e inhumana el Ministerio de Servicio Penitenciario le hiciese saber que su hijo había fallecido (posiblemente), el pasado24 de julio de 2025 en el Hospital Militar.

Durante su cautiverio, las autoridades impidieron que su madre y sus abogados conocieran su ubicación o revisaran el expediente que lleva el Tribunal Especial Segundo de Terrorismo. Ellos, sin descanso, lo buscaron por cárceles, hospitales, morgues y comisarías, hasta el jueves 7 de mayo de 2026, cuando se le informó de la terrible noticia.

Días antes, en el colmo de la crueldad más macabra, un juez le había negado el beneficio de la Ley de Amnistía al fallecido Víctor Hugo Quero. Escribir esto me produce indignación, impotencia y una rabia infinita.

La exhumación del cuerpo de Víctor Hugo Quero Navas ordenada por la Fiscalía se llevó a cabo este viernes 8 en presencia de la madre. La policía impidió el acceso público al cementerio Parque Memorial Jardín La Puerta, en las afueras de Caracas, donde se encontraban los restos.

Acusado sin pruebas

El chavismo acusó al preso político Víctor Quero, torturado y enterrado a escondidas, de ser un agente del CNI español. Mientras diversas agrupaciones y OVP exigen investigación transparente y destitución de ministro penitenciario tras muerte de Víctor Hugo Quero.

 Para muchos de nosotros la frase del presidente de la Asamblea Nacional (AN), Jorge Rodríguez; hermano de la presidenta encargada, Delsy Eloina Rodríguez, “Supéralo, perdónanos y vente”, con la que ellos y el chavismo buscan la reconciliación con los venezolanos aquí y en el exilio, es la bofetada más vil y ruin a su cínico llamado al perdón, que no puede esconder en su falsa sonrisa, su desprecio a la impunidad que le exige todo el país.

Óscar Murillo, coordinador de la ONG Provea, manifestó que “el poder no perdona”, y esto porque no se trata de una potestad estatal ni de un instrumento de negociación política.

Por el contrario, el perdón es una acción afirmativa de la facultad exclusiva de quienes han sufrido directamente las violaciones a los derechos humanos, como las madres de personas ejecutadas, encarceladas injustamente o desaparecidas en contextos de violencia.

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