Mi real Opinión: La Ilusión de los «Bonos» y el Salario de Hambre

Una Respuesta al Ministro Héctor Rodríguez.

Por: Jorge Luis Sulbarán Algara. / Periodista y Maestro

Recientemente, el Ministro de Educación, Héctor Rodríguez, aseguró en sus redes sociales que «gracias a Chávez tuvimos a los maestros mejor pagados de Latinoamérica». Con una mezcla de nostalgia y una audacia que roza el cinismo, atribuye la ruina actual exclusivamente a las «sanciones», prometiendo que no descansará hasta devolverle la dignidad al gremio. Sin embargo, la memoria del docente venezolano no es tan corta como la suya señor Ministro.

Es imperativo recordarle al Ministro que el empobrecimiento sistemático del educador no comenzó con un decreto extranjero. Fue precisamente bajo el sistema «revolucionario» donde se inició la erosión del poder adquisitivo. Desde el maestro de primaria en la escuela rural más remota, hasta el catedrático universitario con doctorado, todos han sido nivelados… pero hacia abajo. El sistema no solo destruyó el salario; destruyó la movilidad social que la educación representaba.

El Currículo de la Improvisación: Hablamos de una «deformación» educativa. Años de cambios curriculares improvisados, programas que nunca terminaron de cuajar y una carga ideológica que desplazó a la excelencia académica. La educación venezolana pasó de ser un faro en la región a un laboratorio de ensayos fallidos que han dejado a los estudiantes con vacíos pedagógicos y a los docentes agotados de seguir directrices sin pies ni cabeza.

La Persecución como Política de Estado: El Ministro habla de compromiso, pero olvida mencionar la persecución. Bajo su gestión y las anteriores, pensar diferente tiene un precio: la suspensión del salario. Miles de docentes, tanto activos como jubilados, han visto sus cuentas congeladas sin previo aviso, sin un proceso administrativo que justifique tal acción, muchos llevan más de un año sin percibir sus haberes simplemente por reclamar condiciones dignas, la degradación no es solo económica; es moral, al intentar sustituir a verdaderos profesionales por «chamba juvenil» o personal no calificado.

La Trampa de los Bonos el Salario de 0,27 Centavos de Dólar: Rodríguez infla el pecho hablando de montos que llegan a los 190 dólares mediante bonificaciones. Lo que no dice y que todo docente sabe al momento de ir al cajero es que los bonos no son salario. Al momento de jubilarse, el cálculo de las prestaciones se hace sobre un sueldo base que hoy es una burla de 0,27 centavos de dólar mensuales.

Tras 25 o 30 años de servicio, un maestro venezolano se retira con una «liquidación» que no alcanza para comprar un par de zapatos. Eso no es justicia social; es un despojo planificado.

Señor Ministro, no se puede hablar de «defensa del maestro» mientras se le mantiene bajo un régimen de supervivencia. No fueron las sanciones las que suspendieron los salarios de quienes hoy trabajan bajo protesta; fue su ministerio. No fue el «bloqueo» el que fijó el sueldo base en menos de un cuarto de dólar; fueron las políticas económicas implementadas durante décadas de supuesta revolución que empobreció al maestro venezolano.

Antes de prometer que «no descansará», quizás debería empezar por devolver los salarios suspendidos y reconocer que la verdadera educación no sobrevive de bonos, sino de la dignidad de un sueldo real que permita, al menos, comprar el libro que se pretende enseñar.

La «Bonificación» de la Pobreza

El gobierno ha sustituido el derecho laboral por la «dádiva». Al no indexar el sueldo base y mover todo a bonos a través del Sistema Patria, logran dos objetivos perversos: Se ahorran el pago real de vacaciones, aguinaldos y, lo más grave, las prestaciones sociales, el bono no es un derecho adquirido por contrato, es algo que pueden quitar o poner a discreción, lo que obliga al docente a mantenerse «alineado» para no perder ese ingreso extra que, aunque insuficiente, es lo único que medianamente le permite comer.

Por otra parte, señor Ministro usted muy bien entiende pues así lo ha aplicado, la persecución no siempre es una patrulla en la puerta; a veces es un sistema administrativo que te borra de la nómina, la suspensión de sueldos es la forma más cobarde de castigar a quien falta a clase porque no tiene para el pasaje o a quien se suma a una marcha.

Ustedeshan fomentado que dentro de las instituciones se persiga el pensamiento crítico, convirtiendo las escuelas en espacios de delación en lugar de espacios de saber.

Mientras el Ministro habla de un promedio de 190 dólares, la realidad es que un docente de máxima categoría (IV, V o VI) con años de postgrado, ve cómo su esfuerzo de décadas se reduce a una liquidación que no alcanza ni para un mercado de una semana.

Es cínico pedir «compromiso» cuando el Estado ha roto su compromiso básico, garantizar una vida digna a quienes forman el futuro del país.

En este sentido no se trata solo de un ajuste de cuentas en una oficina de nómina; se trata de una reconstrucción de los cimientos de la nación. La «gerencia» actual ha tratado la educación como un gasto que debe recortarse o un espacio de propaganda que debe controlarse, cuando en realidad es el motor productivo de cualquier sociedad.

Para que esa dignificación sea real y no otro eslogan de video en redes sociales, el cambio debe atacar tres frentes que hoy están en ruinas:

El Rescate del Escalafón y la Meritocracia: Dignificar al docente es reconocer que quien más se prepara, mejor debe vivir, un cambio político debe eliminar la nivelación hacia abajo, el salario debe ser integral y suficiente, basado en estudios y años de servicio, permitiendo que el docente universitario o de secundaria vuelva a ser un referente de la clase media y no un símbolo de la precariedad.

Autonomía y Libertad Académica: La gestión actual ha asfixiado la libertad de cátedra. Dignificar significa, despolitizar las aulas, que los directivos sean elegidos por credenciales y no por lealtad partidista; dejar de usar el presupuesto como una soga para ahorcar a las casas de estudio universitarios que se niegan a arrodillarse.

Hoy el docente de cualquier nivel desde prescolar hasta el universitario es un «malabarista de la crisis». Un nuevo modelo gerencial debe garantizar una Seguridad Social Real donde el IPASME y los seguros de salud funcionen, eliminando esa angustia de no tener cómo cubrir una emergencia médica, que exista nuevamente una infraestructura digna, no se puede enseñar el futuro en salones que se caen a pedazos y sin servicios básicos.

La Triste Ironía del «No Descansar»

Es profundamente irónico que usted señor Ministro diga que «no descansará», cuando la realidad es que el sistema ha agotado al maestro venezolano hasta el tuétano. El cambio necesario no es cosmético; es estructural. Mientras el éxito de un ministro se mida por cuántos bonos reparte y no por cuántos docentes regresan del extranjero o salen de la pobreza extrema, la educación seguirá en terapia intensiva.

Es una tarea titánica, pero, es el único camino para que el título de «Maestro» vuelva a ser motivo de orgullo y estabilidad, y no un acto de heroísmo mal remunerado, la educación es la primera línea de defensa de la libertad, y por eso mismo, es lo primero que el autoritarismo intenta quebrar y, eso usted muy bien lo sabe. Señor Ministro Héctor Rodríguez “Sin maestros dignificados social y económicamente, no hay futuro posible”.

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