BARQUISIMETO, ESTADO LARA – El Proyecto Oso Frontino en Lara, liderado por la Asociación Civil Guardaparques Universitarios, anunció un balance histórico para la conservación de la biodiversidad en la región. Gracias al uso de cámaras trampa, expertos han logrado identificar a 15 ejemplares de oso frontino (Tremarctos ornatus) en su hábitat natural durante el último año.
El hito más significativo ocurrió el pasado 18 de marzo, cuando los dispositivos de monitoreo captaron imágenes de una osa acompañada por dos oseznos en el municipio Iribarren. Este registro representa la primera vez que se documenta una familia de osos frontinos en fauna silvestre dentro del estado Lara.
«Que tengamos evidencia de que se están reproduciendo significa que el hábitat cumple con condiciones de refugio y alimento», explicó Ana Victoria Ruiz, presidenta del proyecto.
Una especie bajo amenaza
El oso frontino es la única especie de oso que habita en Sudamérica. Actualmente, está categorizado como Vulnerable por la UICN y declarado en Peligro de Extinción en Venezuela desde 1996. A pesar de su importancia ecológica, los hallazgos recientes generan una mezcla de alegría y profunda preocupación.
El avistamiento de la familia de osos se produjo en una zona de la cordillera andina que carece de protección legal como Parque Nacional. Esta vulnerabilidad expone a la especie a riesgos críticos:
.- El incremento de cultivos, especialmente de café sin prácticas ecológicas, está destruyendo el sotobosque.
.- Se ha detectado la deforestación interna de bosques cercanos a centros poblados, donde se cortan árboles pequeños y se «anillan» los ejemplares de gran tamaño para que mueran lentamente, permitiendo una mayor entrada de luz solar para los cultivos.
.- La cercanía a zonas humanas aumenta el riesgo de conflictos entre la fauna y los pobladores.
Llamado urgente a la protección
Ante la evidencia de que la especie sigue reproduciéndose a pesar de la presión humana, los expertos han reactivado el llamado para formalizar una propuesta que data de hace dos décadas: la ampliación del Parque Nacional Terepaima.
Esta extensión busca proteger aproximadamente 12,000 hectáreas fundamentales para la supervivencia del oso. Históricamente, se ha documentado la presencia de este mamífero en Río Claro, Buena Vista, Cubiro y Sanare; actualmente, los esfuerzos de monitoreo se concentran en las montañas de los municipios Iribarren y Jiménez.
«Es una zona que con urgencia se debe proteger», recalcó Ruiz, enfatizando que el ecocidio silencioso por la expansión agrícola descontrolada pone en riesgo no solo al oso frontino, sino a todo el ecosistema hídrico y boscoso de la región larense. (Jlsa CNP N° 23957)