El Gobierno de la República Islámica de Irán confirmó oficialmente este domingo el fallecimiento del Ayatolá Alí Jamenei, quien fuera el Líder Supremo de la nación desde 1989. Tras el anuncio, la televisión estatal comunicó la declaración de 40 días de luto nacional y un periodo de siete días de feriado público en todo el país, como medida para honrar la memoria del clérigo de 86 años, cuyo mandato de más de tres décadas definió el rumbo político y religioso de Irán en la era contemporánea.
La confirmación del deceso se produce tras una jornada de extrema tensión, luego de que un ataque aéreo coordinado por fuerzas de Israel y Estados Unidos impactara el complejo de oficinas de Jamenei en el centro de Teherán el sábado 28 de febrero. Medios estatales iraníes calificaron el suceso como un «martirio», destacando que el líder se encontraba cumpliendo sus funciones en su despacho al momento del bombardeo. En respuesta a la pérdida, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional ha asumido temporalmente el control administrativo mientras se activan los mecanismos sucesorios previstos en la Constitución.
La muerte de Jamenei marca el fin de una era en Oriente Medio y ha sumido a la región en un estado de máxima alerta internacional. Mientras en las calles de Teherán se observa un despliegue militar reforzado para garantizar el orden durante los funerales de Estado, el mundo permanece atento a las posibles represalias del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y al proceso de selección del nuevo guía espiritual, en un contexto de incertidumbre que podría redefinir los equilibrios de poder globales. (Jlsa CNP N° 23957)